Titono, Eos y la letra pequeña: la inmortalidad como la peor de las condenas
Digámoslo sin rodeos. Si mañana por la mañana una entidad superior o un multimillonario de Silicon Valley nos ofreciera una pastilla capaz de garantizarnos la vida eterna, probablemente nuestro instinto primario de supervivencia nos gritaría que dijéramos que …